domingo, 23 de septiembre de 2012

TEMA 1 PAEG 2012/2013: ORIGEN Y EVOLUCIÓN DEL CASTELLANO

TEMA 1:   ORIGEN Y EVOLUCIÓN DEL CASTELLANO
Antes de la conquista romana convivían en la Península Ibérica diversas lenguas pertenecientes a los pueblos que la habitaban (LENGUAS PRERROMANAS): las lenguas célticas, tartésicas, ibéricas y el vasco. La Romanización causó la progresiva desaparición de estas lenguas, excepto del euskera o el vasco.
Con el desembarco de los romanos en Ampurias en el 218 a. C emprendieron la conquista de la Península, que ocuparon durante dos siglos. Roma impuso su civilización y su lengua, el latín en todas los ámbitos. Se distinguía entre el latín escrito, que se dedicaba para la cultura y la Administración, y el latín vulgar, lengua hablada por el pueblo y por los conquistadores romanos de la Península. Fue el latín vulgar el que se convirtió en lengua común (koiné) de todos los hablantes.
En el siglo V, las invasiones de los pueblos germánicos (vándalos, suevos y alanos) y, posteriormente, la de los visigodos (no imponen su lengua sino que adoptan el latín) pusieron fin a la unidad política y lingüística y favorecieron el aislamiento de las regiones romanizadas. En estas circunstancias, el latín vulgar peninsular siguió evoluciones propias según las zonas. En los siglos VI y X surgen las variedades románicas (gallego, leonés, castellano, navarro-aragonés y mozárabe).
En el siglo VIII (711) los árabes invadieron la Península y llegaron a ocupar casi todo el territorio, salvo algunas regiones cristianas en las zonas montañosas del norte, que fueron la cuna de algunas de las lenguas románicas o romances.
Con la Reconquista, los cristianos fueron extendiendo sus dominios hacia el sur. La fragmentación política y territorial, la incomunicación entre los reinos y los rasgos propios de cada región favorecieron el desarrollo de distintos dialectos: gallego-portugués, el astur-leonés, el castellano, el navarro-aragonés, el catalán y el mozárabe (lengua hablada por los cristianos que vivían en territorio árabe).
Acabada la Reconquista y establecida la supremacía de Castilla, el castellano pasó a ser la lengua de la Administración. A partir del siglo XVI se produjo el auge del castellano por la unidad política, la expansión imperial y la creación literaria del Siglo de Oro.
En el siglo XVIII se produjo la unificación lingüística y la creación de un Estado moderno. Se impuso el uso exclusivo del castellano en la enseñanza y en los ámbitos jurídico y administrativo.
En el siglo XIX, con el Romanticismo se reivindicaron las lenguas y las tradiciones nacionales y se impulsaron movimientos de recuperación lingüística en Galicia (Rexurdimiento), en Cataluña (Reinaxençá)
En el siglo XX, durante la II República se aprobaron los estatutos de autonomía de Cataluña y el País Vasco que impulsaron la difusión de las lenguas propias.
Tras la Guerra Civil y la Dictadura se impuso el castellano en todos los ámbitos. El resto de lenguas quedaron relegadas al ámbito familiar. Sin embargo, con la democracia, la Constitución española de 1978 reconoció la pluralidad lingüística y cultural de España en el Artículo 3; señala que el castellano es la lengua oficial de todo el Estado y son cooficiales en sus respectivas comunidades autónomas el gallego, el vasco y el catalán.

El castellano es una lengua románica, derivada del latín vulgar y enriquecida con el aporte de otras lenguas. Surge en el norte, entre la Cordillera Cantábrica y La Rioja (Primitivos Condados castellanos) y se extendió hacia el sur. La lengua poseía unas características muy particulares por su tardía romanización y por la influencia de zonas vecinas.
Con el avance de la Reconquista, el castellano se expandió por el centro y el sur, aunque los primeros textos escritos datan del siglo X (glosas silenses y emilianenses)
El castellano incorpora a lo largo de su evolución diferentes préstamos lingüísticos: germanismos (“guerra”), arabismos (“algoritmo”, “almohada”...), galicismos (“salvaje”...)...
Destaca la figura de Alfonso X, el Sabio ( y la Escuela de Traductores de Toledo) por ser el impulsor del castellano drecho, que correspondía con el hablado en Toledo, y contribuyó a la nivelación lingüística, a la fijación de la ortografía y al desarrollo de la prosa castellana como vehículo de producciones culturales.
En los siglos XIV y XV tendió a fijar sus normas e incorporó cultismos debido a la labor de las Universidades, las traducciones clásicas y el Humanismo. Se incorporan galicismos (“galán”) e italianismos (“soneto”, “novela”...).
Durante el reinado de los Reyes Católicos de desarrolló la unificación lingüística peninsular favorecida por la unidad política, las traducciones de los autores clásicos, por la publicación en 1492 de la primera Gramática de la lengua española de Antonio de Nebrija, y la difusión de la imprenta. Además, con la conquista americana se exportó el castellano.
El auge del castellano clásico coincide con el esplendor de las producciones literarias renacentista y barrocas (XVI y XVII) Se avanzó en la fijación de los usos y se incorporan neologismos, cultismos y otros préstamos (italianismos e indigenismos)
En el siglo XVII se produjo un gran interés por la corrección lingüística y la pureza de la lengua que se reflejó en la fundación de la REAL ACADEMIA ESPAÑOLA DE LA LENGUA (1713), que publicó Ortografía (1741), la Gramática y el Diccionario de autoridades. Con la Ortografía de 1815 se fijan las normas actuales.
En la actualidad son los medios de comunicación y la generalización de la enseñanza quienes han contribuido a una mayor uniformidad lingüística del español.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Nota: solo los miembros de este blog pueden publicar comentarios.